

En el vídeo de la publicación anterior, os dejábamos las tomas de unos zorzales recién nacidos. Un vídeo -todo hay que decirlo- muy bien montado por Fabián Castillo Molina (siempre en la brecha), al que debemos estas imágenes. Los polluelos han seguido creciendo y aquí ya tienen tres días. La madre vuelve a traerles el alimento que necesitan introduciéndolo ella misma en las bocas abiertas de sus cuatro hijitos que, de momento, no conocen otro modo de vida que el de sestear y deglutir los alimentos. Dormir y comer, sin que en ningún momento piensen en dejar el hogar dulce hogar de su calentito y mullido nido, donde están tan a gustito. Del padre nada sabemos. Os dejamos el entrañable vídeo y unas imágenes que hemos recortado del mismo. Disfrutadlos.
Por Vicente Sotos Parra
No es por nada, pero a cualquiera que se le preguntara en el lugar por el hermano Juanantes, apuesto que todo el mundo lo conocía a este sabio. Muchos lo recuerdan con aplomo, calmoso, que siempre ayudó a todo el mundo, dando consejos constituyendo el modelo de varón manchego cumpliendo su palabra, ajeno a influencias perturbadoras. No me negaréis que en los tiempos que corren no es para recurrir a sus enseñanzas con aquellos cuentos que contaba el fresco.
Hemos hablado por este blog de los vértices geodésicos pedroñeras del depósito del agua (aquí), del chozo Pájara (aquí), del situado en Virgencico (aquí) y del más al sur en lo alto del cerro Sancho (aquí). Cerramos hoy la lista con este situado en el cerro La Mira llamado por el IGN "Corrales Valeros", nombre que uno no sabe de dónde procede pues no se conocen corrales algunos de la familia de los Valeros en este paraje. También nos tenemos que olvidar del camino que, según el IGN, hay que tomar para llegar ahí. Existen dos maneras de llegar desde nuestro pueblo. La primera es coger el camino (carreterín) de Belmonte y desviarnos de él por un camino que sale a la derecha pasadas las Canteras, a la altura de la choza de los Vitorios. Si seguimos por ese carril hallaremos el vértice a mano izquierda junto al camino. La otra posibilidad es tomar el carril de los Olivares, pero, puesto que se corta al llegar a la autopista, casi que mejor la primera opción.
Vistos los vértices de nuestro depósito del agua (aquí), del cerro Perdigón (aquí) y del Virgencico (aquí), os traigo otro de los que uno puede visitar (y digo visitas, no destrozar, que está penado por ley) en nuestro término municipal de Las Pedroñeras, nuestro Lugar. Para acceder a él solamente hay que tomar el camino de la Hoya Arenosa, que sale desde la cuesta los Palos, el camino paralelo a la carretera general yendo para El Provencio (como enfrente de la antigua discoteca de Julfa). No hay que dejarlo bajo ningún concepto, pues van a salir de él otros caminos que pueden confundirnos. Otra manera sería coger la carretera general, desviarnos desde ella por la vereda (hacia la derecha) y tomar el segundo camino que nos sale a la izquierda (el primero lleva a La Margarita), que no es otro que el menciona da de la Hoya Arenosa. El vértice lo divisaréis a la derecha de tal camino, antes de llegar al monte Jareño o La Camarilla. Otra opción es desviarnos de la carretera a la altura del carril de los Aceiteros, a la derecha, que nos lleva también a la zona en donde está situado. Al gusto.
ÁCS
Si uno coge el camino del Castillo y se desvía de él en el lugar preciso para tomar la senda las Vacas, comprobará que el camino se hace muy cuesta arriba: significa que el viajero está subiendo el cerro Perdigón. Una vez uno está en lo alto, verá, a la izquierda de esta senda, los restos del llamado chozo Pájara. En las inmediaciones de este chozo, derrotado y abandonado, se encuentra este otro vértice geodésico de nuestro término (por aquí el anterior del depósito del agua), que uno puede visitar, al mismo tiempo que recibe en el rostro un poco del airecillo que por allí corre y, a la par, conoce mejor nuestro término municipal y disfruta de sus impares y variopintos paisajes.
ÁCS
La foto, cedida por Isabel Jiménez Redondo, muestra una obra en la antigua posada llamada del "Garrotero", llamada así por el apodo su dueño en su última época, Félix Redondo. Y la pongo porque aparecen albañiles de la cuadrilla de Deogracias (junto a Manolo "el Retratista" y otros miembros de su familia). Nuestra intención es, no obstante, dar cuenta de determinadas expresiones dialectales pedroñeras (al menos; habría que investigar por la comarca) que se utilizan o han utilizado en el pueblo con la palabra albañil u otras relacionadas con la albañilería. No nos referiremos al vocabulario dialectal empleado aquí sobre este trabajo, vocablos que recogimos en su día en el libro (agotado) El habla de Las Pedroñeras. Sirva el artículo, también, para homenajear a las distintas cuadrillas de albañiles que han puesto su imprescindible buen hacer al servicio de nuestro pueblo desde su existencia.
ÁCS
Hace ya diez años que escribía yo esto. Lo escribí y lo dejé guardado. Pero compruebo que nunca lo llegué a publicar porque, quizá, lo consideré demasiado irónico. A lo mejor pensé que no se entendería correctamente o que simplemente serviría para desacreditarme pues no era sino fruto de una rabieta (una rabieta pasajera, claro: uno con el tiempo comprende todo, lo ve con distancia, lo contextualiza y, desde la distancia en todos los sentidos, proyecta un poco de raciocinio). Pero es el caso que lo he leído y me he reído. Así que me he dicho "¿por qué no?". Creo que me quedan 6 o 7 ejemplares de este libro en dos tomo por vender después de haberlo reimprimido en dos ocasiones, y sufro cada vez que alguien se lleva uno (entendedme, jaja, son como hijitos). Poco a poco se van agotando estos libros y otros y nunca volveré a reimprimirlos, más que nada por lo aburrido que resulta la espera y el sitio que ocupan las cajas amontonadas.
ÁCS
Nuestros alumnos de 3ª de ESO y 1º de Bachillerato han participado durante este mes de mayo (2026) en unas charlas digitales con el escritor Eloy Moreno, algunos de cuyos libros forman parte del programa de lecturas obligatorias propuestas por el Departamento de Lengua y Literatura de nuestro IES Fray Luis de León, departamento del que ha partido la idea de sumarse a estas conferencias.
Por Vicente Sotos Parra
¿Cómo sería tu vida con amor, sin recibir amor, sin dar amor? Sería una vida incompleta, aunque siguieras respirando y cumpliendo con lo cotidiano. Vivir con amor pero sin recibirlo ni darlo es como tener un pozo lleno de agua en medio del campo..., pero sin cubo, ni cuerda. El agua está ahí..., la capacidad de sentir, de querer, de cuidar, pero no sube ni baja. No llega a nadie ni nadie llega a ella.
Buscando en mis documentos tecleé una palabra y me apareció este archivo en donde guardé los motes que mi gran amigo José María Araque Fernández (que Dios tenga en su Gloria) me pasó hace unos quince años en su día con los motes del pueblo que él recordaba. Fue él quien se prestó a hacer una lista por calles, las calles del pueblo y sus habitantes, según las recordaba de décadas anteriores. La mayoría de estos motes uno los puede leer en esas extensísima lista que uno publicó en un apéndice al libro titulado El habla de Las Pedroñeras, hoy agotado. De los motes o apodos que veréis en estas listas que iré publicando poco a poco, unos hacen referencia a familias y otros a personas concretas. Unos estaban destinados a perpetuarse en sus descendientes y otros murieron cuando lo hizo la persona que lo llevaba. Quienes habitan y son vecinos de estas calles ya no son los mismos (ni sus descendientes, en gran medida, aunque los hay, como es obvio) que los que hoy en día las pueblan de punta a punta. De modo que uno ha de entender que estas listas no son actuales, sino espejo de una época pretérita ya lejana.
ÁCS
Ya sabéis que todos estos temas de lo imposible, el más allá, lo incógnito, lo extraño... es decir, todo aquello que supone una rareza o se sale de las normas euclidianas me entusiasma, o, al menos, suscita mi atención. Yo soy de los que creen lo justo, esto es, todo lo que se basa en teorías más o menos creíbles o justificadas de una manera lógica o con planteamientos razonables. Soy abierto de miras, digamos, pero tampoco me trago cualquier cosa. Yo escucho (y leo, he leído mucho) y lo dejo registrado (los que habéis leído mis "Guías secretas" lo sabéis). Y también sé que he escuchado cosas de gente muy cuerda que han trastocado mis principios. Y es que los principios muchas veces no son sino prejuicios, así que ¡cuidadito! Lo digo por si se da que lo imposible, lo extraño, nos sorprende alguna vez (casi siempre es cuando menos lo esperas) y tenemos que cambiar de principios de la noche a la mañana.
Y dicho todo esto, me meto en harina. Uno de los temas o motivos que están emparentados con este tipo de rarezas son las pareidolias. Se dan cuando algo que vemos o que escuchamos (pero casi siempre que vemos) nos recuerda a otra cosa por semejanza: nubes que nos recuerdan a objetos o a animales, o a nuestro vecino; piedras, manchas, superficies espumosas... Solemos darles un valor añadido: Esto no puede ser; esto es un signo, ha aparecido por algo; esto intenta decirme algo, no puede ser que aparezca así porque así... Las pareidolias muy raras, y más si tienen que ver con lo religioso o lo incógnito suelen ser causa de preocupaciones intelectuales o esotéricas. Lo extraño impacta, nos sacude por dentro. Nos sorprende. Nos desconcierta y... nos hace pensar. Así somos.
Las pareidolias del café con abundantes. Me refiero a las que aparecen en la espuma del café. He indagado por la red, pero yo creo que el ejemplo pedroñero supera a las que aparecen por ahí desperdigadas. Os narro brevemente el caso.
Mi santa suele hacer café todos los días para después de comer. Yo ese día no quise y me largué a la sala de estar, la de la tele y el sofá. En estas me llama mi hijo desde la cocina (conocedor él de que lo que iba a mostrarme me iba a gustar). ¡Mira lo que ha aparecido en el café! Lo veo y, sí, me impacta. Jolines, parecía un ángel con sus alas desplegadas (bueno, yo me llamo Ángel y mi hijo el mayor también, como su abuelo: le llamábamos Ángel Nieto en broma a mi chico). En fin, hay algo más. Y es que a medida que él va dando sorbos al café y este va bajando en altura, la figura no sufre ninguna modificación. Se mantiene ¡hasta el final! Sorprendente (o curioso). Y cuando el café por completo pasa a depositarse en su estómago... en la pared interior de la taza queda trazada como una cruz o algo similar (vosotros me diréis).
No creo -la verdad- que esto signifique nada y es muy posible que todo sea fruto de la casualidad, pero a uno le da que pensar. ¿Y a vosotros?
Os pongo las imágenes y juzgáis:
El que os muestro arriba es un fragmento de la hoja en la que mi padre, desde hace años, va apuntando metódicamente los litros de lluvia que recoge el pluviómetro instalado en el centro del patio de su casa en la avenida Juan XIII. Son hojas que le paso impresas para que anote los litros mes a mes, día a día, si es que el agua se deja caer desde el cielo pedroñero. Es solo una curiosidad.
Por Vicente Sotos Parra
Bueno, tenéis aquí otra historieta, esta vez de la TRIÁNGULO, aunque un poco más granaos todos, pero en el fondo éramos los mismos. ¿Oooo cuasi?
¡Recordáis cuando nos preguntaban!... ¿Tú, hermosón/a de quién eres? Yo soy hijo /a de tal..., te contestaban... ¡Ya lo sabía yo por la pinta!
Leía yo estos días una antología de poesía escogida de autores españoles con nacimiento posterior a 1870 y me topé con un poemilla de José Mª Gabriel y Galán, el poeta que escribió los mejores versos utilizando el dialecto extremeño. En él se sirve, como motivo esencial, de un juego que muchos recordarán y otros ni conocerán, y que acorde está con este tiempo de amapolas. Nacen en esta época primaveral alfombrando nuestros campos, en iriales, lejíos, siembras y cunetas; nos alegran la mirada con su impetuoso y descocado color sanguinolento, que se adueña del paisaje por su casi irreal hermosura.
EL ROMANCE DE SAN ISIDRO DIVULGADO EN LAS PEDROÑERAS
Con una motivación especial, tomamos de nuevo la pluma (o el teclado, por mejor decir) para escribir otro artículo sobre san Isidro y su fiesta, a petición de Cristina Pacheco, con la que contraje el pasado año un compromiso que no he olvidado. Esta vez, os hablaré sobre el romance dedicado a san Isidro que se divulgó por estas tierras hasta bien entrado el siglo XX y que uno recogió por escrito y publicó para evitar su olvido. Os pongo en antecedentes.
Pues, como suele decirse, na en to junto. Más aún si comparamos las lluvias de este mes de marzo con las de marzo del año pasado (ver), o con los muchos litros que se recogieron en el mes de febrero de este mismo año (ver). El inicio del mes siguió la estela de febrero, pero, pasado el día 9, no ha caído ni gota ni gota. Es más, parece que no van a ser "aguas mil" las que caigan en abril, o, al menos, es lo que nos pronostican los meteorólogos. Veremos si nos mojamos o no. Os dejo, como costumbre mensual, los datos del agua recogida este pasado mes de marzo de 2026.
por Vicente Sotos Parra
En los años setenta no era fácil empezar a vivir de lo que daba la siembra solo de los ajos. Los principios todos son duros para los que como Felipón empezó con pocos cuartos con mucha ilusión para el inicio de una nueva vida. Recién acabada la mili sin cuartos. Dependiendo de todo lo ajeno, contando con la ayuda de su tío Raimundo, y los consejos del hermano Juanantes. El consejo fue este: "Busca una tierra de barbecho, una buena simiente, que no le falte la humedad durante todo el año, ya que las plantas son como las personas necesitan comer y beber cada día; mantenlas limpias de parásitos, guierbajos, verás que esas plantas te darán el fruto por ese trabajo". Así fue como el hermano Juanantes le dejó la simiente para sembrar la primera fanega de ajos. Encontró una tierra al quinto. Lo primero que hizo en cuanto los cogió fue a pagárselos. Luego sacó la simiente para las dos fanegas del año siguiente. Esta fue sus ganancias de ese primer año. Entre el quinto de la tierra y el pago al hermano Juanantes saldó el año sin ganancias, pero con simiente de las dos fanegas del segundo año. Pero mejor que yo, que nos lo cuente el mismo Felipón el JABATO pedroñero. Habla Felipón:
por Luis "Chicharra"
Buenas noticias. Veintidós litros se recogieron el año pasado en este mismo mes. Comparadlo con los registros de este mes de febrero. Y lo mismo podéis hacer con las lluvias de enero. Lo de este año, de momento, es una bestialidad, pero no vamos a lanzar las campanas al vuelo, que queda mucho año, y lo mismo sacan los aviones esos antilluvia y nos quedamos a dos velas (es bromita). En fin, demos gracias al cielo y al hombre de tiempo (con lo poco que cuesta poner borrascas en ese mapa cuando los campos y sus gentes lo necesitan; otra bromita). Bueno, os dejo los datos recogidos por mi progenitor, que me los pasa hoy, día de nuestro santo compartido año tras año.
por Vicente Sotos Parra
Era una noche de esas del mes de enero fría de narices por allí por el año 1968. La discoteca Boyma, la joya del pueblo, brillaba con sus luces de colores y sus letras de neón que parpagueaban de vez en cuando, como si estuviesen cansadas de tanto iluminar noches de fiesta. Felipón y sus amigos se reunían en la puerta, esperando darlo todo en la pista de baile.