por Vicente Sotos Parra
En los años setenta no era fácil empezar a vivir de lo que daba la siembra solo de los ajos. Los principios todos son duros para los que como Felipón empezó con pocos cuartos con mucha ilusión para el inicio de una nueva vida. Recién acabada la mili sin cuartos. Dependiendo de todo lo ajeno, contando con la ayuda de su tío Raimundo, y los consejos del hermano Juanantes. El consejo fue este: "Busca una tierra de barbecho, una buena simiente, que no le falte la humedad durante todo el año, ya que las plantas son como las personas necesitan comer y beber cada día; mantenlas limpias de parásitos, guierbajos, verás que esas plantas te darán el fruto por ese trabajo". Así fue como el hermano Juanantes le dejó la simiente para sembrar la primera fanega de ajos. Encontró una tierra al quinto. Lo primero que hizo en cuanto los cogió fue a pagárselos. Luego sacó la simiente para las dos fanegas del año siguiente. Esta fue sus ganancias de ese primer año. Entre el quinto de la tierra y el pago al hermano Juanantes saldó el año sin ganancias, pero con simiente de las dos fanegas del segundo año. Pero mejor que yo, que nos lo cuente el mismo Felipón el JABATO pedroñero. Habla Felipón:
















