La tenía esta entrada para la época de la vendimia, pero se me pasó. Digo esto porque el principal ingrediente del arrope es el mosto. Con él se elaboraba. Y ahora os contaré cómo era la manera tradicional de hacerlo en Las Pedroñeras.
Ángel Carrasco Sotos
La tenía esta entrada para la época de la vendimia, pero se me pasó. Digo esto porque el principal ingrediente del arrope es el mosto. Con él se elaboraba. Y ahora os contaré cómo era la manera tradicional de hacerlo en Las Pedroñeras.
Un año más la celebración de Halloween no ha pasado desapercibida en nuestro IES Fray Luis de León. Esta fiesta ha venido para quedarse y es el departamento de Inglés el más implicado en ella con el concurso de calabazas, que este año ha sido sustituido por escobas, sombreros y tumbas. También el de Plástica se empleó a tope en el pasaje del terror, superándose año a año. Por supuesto, el departamento de Comercio con su escaparate, que es ya un clásico. Y en esta ocasión también se apuntó a la terrorífica fiesta el de Lengua con las anunciadas calaveritas (con Sonia y Elena a la cabeza), que cuelgan en la biblioteca de nuestro centro.
PÁJARO LOCO
El amor entre personas demasiado jóvenes es un asunto en el que no interviene el corazón. En esa edad bebemos porque tenemos sed o porque queremos emborracharnos; es solamente en los años maduros cuando nos ocupamos de la razón de nuestra embriaguez. Un joven enamorado está embelesado y cautivo con las fuerzas que se mueven dentro de su ser. Pero no olvides que luego se puede volver a ver las cosas así como en una segunda adolescencia. En otra edad se llega a una sumisión más profunda ante lo accesorio y se considera de importancia que la persona que vende o cosecha el vino sea buena y te guste.
He aquí una foto de época. ¿De qué época? Pues la hemos de situar a principios de los 70 (me apunta José Antonio Madrigal, que cree que fue en 1973, con motivo de la primera Fiesta del Ajo). Una foto en color fenomenal que muestra la llegada de la procesión o muchedumbre que recibe al prelado, que suponemos es el obispo. Llegan todos desde la calle Mayor y se dirigen a la iglesia. Como veis, la calle se ha adornado con pinos que flanquean el trayecto creando arcos triunfales de gala. Una pancarta en todo lo alto de la foto reza: EL CORO Y LOS JÓVENES DE PEDROÑERAS SALUDAN A SU PRELADO. Otra hay detrás, pero queda tapada por la primera.
Yo ya existía, tenía casi un mes de vida..., pero aún no había visto la luz del día. Vivía aún en el vientre de mi madre, hecho un cucunete, como embrión con una forma de monigote que aún estaba por desarrollarse. Pero fuera, en las calles, Pedroñeras, el pueblo, estaba de fiestas patronales. Fue el día 3 de septiembre, martes, cuando tuvo lugar el completo espectáculo que el cartel nos muestra. Hace poco os dejé otro de 1971 (por aquí). Este más antiguo y más variopinto. Lo mismo alguno recuerda cómo se desarrolló la función.
El texto que os transcribo más abajo pertenece a una publicación periódica que funcionó entre los años 1797 y 1808. En concreto, este número, el 72, lleva fecha de 17 de mayo de 1798. Se llamaba Seminario de agricultura y artes dirigido a los párrocos y pretendía la divulgación científica y técnica acorde con los ideales de la Ilustración. Surgió en Madrid, impulsado por los ilustrados y a petición de Manuel Godoy, valido de Carlos IV, que portó el título de Príncipe de la Paz. En fin, esta publicación iba dirigida a los curas rurales para que desde sus púlpitos (bueno, desde su autoridad) practicaran también con estos contenidos la educación entre un pueblo mayoritariamente inculto y analfabeto, contenidos sobre agricultura, campo que desde el gobierno o desde el pensamiento ilustrado se trataba de modernizar en favor de la mejora económica y, por ende, la felicidad del pueblo y la abolición de la ignorancia que reinaba entre el vulgo. Felicidad y prosperidad eran los fines últimos de este tipo de pensamiento que se fue instaurando en la Europa de la época fomentado desde Francia principalmente. Os dejo con él. Os subrayo en negrita la parte que más nos incumbe. Mantengo la ortografía de la época.
Cuarta entrega. Ya le dimos un repaso a los de la calle Cea Bermúdez (aquí), a los de la Pelayo (aquí) y al Arrabal del Coso (aquí). Ahora toca centrarnos en los motes que mi amigo José Mª Araque me anotó de la calle Montejano, antes de la Arena y durante unos años Ángel Tortosa. Son motes antiguos, de los que él recordaba repasando con la memoria, casa por casa, quienes las habitaban. ¿Que faltarán algunos? Segurico, segurico. ¿Que otros ya no están en la calle? Por descontáu. ¿Que hay otros nuevos? Bueno, ¿qué duda cabe? Lo que sí sé es que os traerán muchos recuerdos pues algunos son de paisanos que ya nos dejaron. En fin, la vida, hermanos.
Este que veis arriba sonriendo tímidamente bajo su bigote y de mirada algo extraviada es José Mª Gutiérrez Ballesteros, conde (consorte) de Colombí, pues el título lo ostentaba la pedroñera Esperanza Contreras Zea Bermúdez, 4ª condesa de Colombí. De don José Mª se han escuchado muchas cosas, unas que lo dejan bien y otras que lo dejan fatal. Creo que el folclorista y abogado sevillano iba buscando un título nobiliario aunque fuese de rebote (como, en otra época mi adorado César González Ruano), y en el casamiento con esta cabeza de chorlito encontró una salida. Vivir como un señorito, aunque ya lo era, fue siempre su ideal, una vida descansada y regalada, rodeada de criados y paisanos que lo llamaran de don, alguna fiesta loca de vez en cuando...y mucho tiempo para el ocio y el disfrute de sus aficiones de señorito, pero también de interesado por el folclore, los toros y el coleccionismo; más allá del ejercicio, exigente y meritorio, de su oficio y de su decanato, todo hay que decirlo. No dejó de ser una figura señera en aquellos campos en donde se internó con su pluma. Debió de ser una persona interesante. Al morir su esposa de manera temprana, no se le vio más por Las Pedroñeras, pero se llevó el premio de un título con el que firmaba. Así más o menos
Ha querido nuestro paisano y amigo Fabián Castillo Molina, un año más, compartir con nosotros la grabación que hizo de los fuegos artificiales de nuestras fiestas patronales de este año 2026. Son más conocidos como "la pólvora" en nuestro pueblo desde tiempos ya lejanos. Se hicieron populares en las fiestas de los pueblos en el siglo XIX hasta convertirse en una tradición muy arraigada y aún se siguen disfrutando por la multitud, que se hacina -en nuestro pueblo- en las inmediaciones (avenidas Juan XXIII y Capital del Ajo) para contemplar con el cuello doblado en posición (poco habitual hacerlo en tiempo tan continuado) la iluminación colorinesca del cielo nocturno durante unos minutos caleidoscópicos. Es cosa que espanta a las aves que anidan en la iglesia, que ven roto el silencio de la noche por un raro bombardeo que les hace perder el norte y el sueño. Pero para los humanos es un espectáculo para los ojos (aunque se repita año tras año un poco lo mismo). Se ve que, si nos quitan la pólvora, nos falta algo. Disfrutad del vídeo que ha compartido con nosotros Fabián.
|
|
En los años setenta también se puso en funcionamiento esta otra discoteca, que esto era lo más de lo más para todos, espaciosa y con tus amplios asientos y en donde podías intimar de otra forma, sin que nadie a tu alrededor, de no estar pegado a ti, te llegara a conocer. Las luces eran tenues y la música, la verdad, que a mí me daba un poco igual. A mí me cogió cerca de los treinta, por lo que la cabeza andaba pensando en otras cosas que no eran de BOYMA ni del TRIÁNGULO; en definitiva, un poco carroza ya Felipón para hacer lo que hacía anteriormente.
Esta que veis en la imagen es la Virgen de la Asunción (Nuestra Señora de la Asunción), imagen principal (central) del retablo de la iglesia de Las Pedroñeras. Quizá no todos sepan que esta Virgen es la advocación de nuestro sagrado templo (iglesia de la Nuestra Señora de la Asunción). Desconozco desde qué época o año es así. En la Edad Media, la iglesia estuvo consagrada a Santa María. Y quizás tampoco todos sepan que el día 15 de agosto se celebra el día de la Asunción de la Virgen (asunción de "asumir", esto es, su ascenso a los cielos tras su muerte; no confundir con la Ascensión de Jesucristo, ¡ojo!). La imagen, según me reveló esa persona maravillosa y encantadora llamada Juan Ortega Iniesta "el Aceitero" (para más señas), la donó su familia tras la Guerra Civil, en 1940, por una promesa que hicieron supeditada al regreso con vida de su abuelo durante la guerra (las pasó canutas, pero esto es otra historia).