por Enrique Guijarro Parra
Este año el verano ha venido fresco, y desde que me dijeron que me tenían que operar, quizá va más fresco. No me lo puedo quitar de la cabeza, y ya va para dos meses que estoy haciendo de tripas corazón, sobre todo por María Jesús. A ella le afectan mucho estas cosas. El cirujano dice que me tienen que sustituir una válvula, y que es necesario hacer un puente entre arterias para salvar otra, deteriorada…pero que lo más difícil es la última parte, la recuperación del latido del corazón. Es tanto lo que hemos vivido, lo que hemos querido vivir desde que nos conocimos, que no tengo derecho a frustrarle el camino. Este miércoles se ha levantado especialmente gris. Un gris sobre otro gris. Todos los grises del mundo conspiran para trastocar un calendario que habla de julio, pero que sopla a octubre. El fuerte viento de poniente se mueve paralelo al ruido del teléfono. Es un número largo, propio de un lugar oficial.




