EL TÉRMINO DE EL PROVENCIO Y SU CONSOLIDACIÓN COMO VILLA
(con el resto de los pueblos como telón de fondo)
por Ignacio de la Rosa Ferrer

En medio de la raya que dividió a Alcaraz y Alarcón en 1318, El Provencio tuvo que forjar su propio territorio a ambos lados de la frontera. Únicamente poseían el suelo que cobijaban las tejas de sus casas. El Provencio no tenía caballeros de sierra para defender sus términos, tan solo la arbitraria voluntad de sus señores, los Calatayud. La identidad del pueblo debe en sus primeros balbuceos a los pastores, pensemos en la cañada que pasa por las calles del pueblo, que aprovechaban los derechos inmemoriales para el aprovechamiento de la Tierra de Alcaraz y esos otros concedidos por don Juan Manuel en suelo de Alarcón. Pero la definición de un término propio fue obra de los agricultores provencianos, que, amparándose en la segunda carta puebla de don Juan Manuel, que prohibía la venta de tierras a caballeros, clérigos, dueñas y otros escusados, fueron adquiriendo las tierras alrededor del pueblo, en suelo de Alcaraz, pero también en suelo de Alarcón, llevándoles a un conflicto abierto con los sanclementinos que, en su propia expansión agraria (balbuceante expansión de los viñedos en el siglo XV, que se convirtió en el siglo siguiente en desenfrenada), siempre defendieron los límites de la frontera de 1318, en la que los provencianos, y en el nuevo suelo de Alarcón, intentaban conseguir un solar propio.