Hijo y nieto de veterinario, Bautista Pozo Fernández, más conocido como "Tistín" (de Bautistín) ejerció su profesión como médico en la misma casa que lo habían hecho sus antepasados, en la calle que antes fue Portilla y, posteriormente, Virginia González. Su casa, que es la que veis en la imagen, hacía esquina con la calle Rafael Pozo, nombre de su padre y abuelo (calle antes denominada Pradillo). Comenzó en el pueblo en los años 60 hasta su jubilación. Se le recuerda siempre con un puro en la boca.
Aunque fue persona respetable de la que pueden escucharse opiniones diversas y contrarias, la anécdota que nos narra Augusto Mesas recoge un momento en el que el médico se comporta como un señorito (y esto ocurría con frecuencia en las personas respetables en aquella época) imponiendo su voluntad y actuando de manera reprobable. De no ser algo poco corriente, no sería una anécdota, claro, pues a Tistín muchos lo recuerdan como una persona cariñosa (también su mujer Conchita) y buen médico. A todo buen escribano se le puede escapar un borrón... o varios. Sí que es cierto que cuando se acabó el sistema de las igualas, los que parecían simpáticos no lo eran tanto, y esto ocurrió también con don Guzmán, el practicante. En fin...


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