Florido y hermoso ha sido, como casi siempre, para no perder la costumbre, y ya habréis visto las fotografías de Ascensión Cubero para corroborarlo. Pero lluvioso, poco. Y, aunque nunca viene mal el agua, ya sabréis que quien tiene ajos chinos, que son la mayoría de los agricultores (como parte esencial de su cosecha ajera) lo agradece, pues se recolectan por estas fechas y nadie quiere ajos mojados. Lo agradecen el resto de los sembrados, y las viñas, pero por la economía del pueblo, casi mejor que no llueva ni un gotazo, y menos que apedree y cosas semejantes que ya se han visto estos años de atrás. Del mal, el menos, como dice el ejemplar adagio.