Alcazaba de Antequera (al fondo, la Peña de los Enamorados).
Después de visitas Acinipo y Setenil de las Bodegas, llegamos hasta el hotel (Los Dólmenes, ya fuera de la ciudad) y en él nos instalamos. La habitación nos gustó pues teníamos enfrente la peña de los Enamorados, que posee un magnetismo inusual. Como sabéis, desde la perspectiva antequerana al menos, asemeja la cara de un señor tumbado. Detrás de esta peña existe una leyenda. He aquí la versión que nos dejan en la página de turismo Antequera:








