
Es universalmente conocido por ser el animal más veloz del mundo, siendo capaz de alcanzar en un vuelo picado, más de 350 km/h., habilidad que le ha permitido colonizar todos los continentes y adaptarse a hábitats tan dispares como el desierto o los acantilados costeros cantábricos. Su cuerpo fusiforme –forma de bala- y sus alas puntiagudas, convierten al halcón peregrino (Falco peregrinus) en el ave más aerodinámica que existe.
A grandes rasgos, su tamaño es similar al de la hembra del gavilán: bastante mayor que el cernícalo, pero menor que la hembra de azor. Su envergadura es de 90 cm., aunque algunos individuos pueden superar el metro. Muestra dimorfismo sexual, siendo el macho más pequeño y de color gris oscuro –pizarra- por el dorso, presentando la hembra más tonalidades pardas –dorso- y crema –vientre-. Ambos tienen el pecho y vientre blanquecino, finamente barrado de gris oscuro o pardo, a veces con los flancos rosados o anaranjados. Los individuos jóvenes son por lo general mucho más pardos que los adultos, con el vientre y el pecho ocres, presentando listado vertical, en lugar del barrado horizontal de los adultos.
Su cabeza es muy llamativa, destacando las conspicuas bigoteras negras a modo de patillas, que enmarcan sus blancas mejillas. El pico es corto, pero muy fuerte, y suelen presentar un anillo ocular de color amarillo intenso.
Ha colonizado prácticamente todos los hábitats, excepto la Antártida y las selvas ecuatoriales, donde la densa cobertura vegetal no le permite desplegar su estrategia de caza. Anida en cortados rocosos, taludes arenosos con oquedades/repisas, incluso en edificios urbanos; sólo exige no ser molestado y tener cerca grandes espacios abiertos (llanuras cultivadas, páramos, prados, eriales, etc.) donde poder alcanzar la velocidad que lo convierte en un depredador implacable. Sus principales presas son aves: desde el tamaño de un jilguero hasta el de un ganso, siendo la paloma doméstica la más habitual, si bien no desdeña mamíferos como el conejo, cuando el hambre acucia.
Sus principales amenazas son la escasez de aves para caza, la acumulación de pesticidas y fitosanitarios en sus presas y el impacto con infraestructuras (cables, postes, etc.). En los años 70 casi llegó a desparecer por el uso masivo del DDT en los cultivos. Hoy muestra mejores poblaciones, al imponerse prácticas agrícolas más respetuosas; aún así, se considera “casi amenazado”. En Las Pedroñeras se han visto individuos posados en las ruinas de la iglesia de El Robledillo, así como en Santiago de La Torre; también puede verse en varios puntos del camino hacia la ermita de la Virgen de la Cuesta, especialmente en el entorno de Haro.


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