Estampa de Jesús Nazareno (Las Pedroñeras). Archivo del autor
Os dejaba hace unos meses (corría el mes de diciembre) el famoso por popular (más aún en la Mancha) poema del "Arado de la pasión de Cristo" en su versión pedroñeras, tal y como lo publiqué en su día en mi Cancionero Popular de la Mancha Conquense (aún disponible), una especie de mayos que no ha muchos años se cantaban a Jesús. Puedes leerlo AQUÍ. Por gratitud de dos informantes, Agripina Bacete y Antonio Gallardo, pude hacer acopio para ese mismo libro de otro poema paralelo, los mayos propiamente dichos cantados a Jesús [de] Nazareno. El poema claramente parte del texto de los mayos a las doncellas, que en unos días os dejaré también por aquí para que tengáis la versión buena y podáis cantarlo en esa noche en que abril nos dice adiós y mayo nos dice hola, un año más. En fin, es otro de los poemas que se han perdido para siempre para la tradición y folclore pedroñero. Por aquí queda recogido.
Mayos a Jesús Nazareno
Despertad, mortales,
y oiréis clamores:
Cristo padeciendo
por los pecadores.
Jesús Nazareno,
número de Apeles,
para dibujarte
no traigo pinceles.
Pinceles son plumas,
una me has de dar
de tus alas bellas,
águila imperial.
Si me dais licencia
para retrataros ,
por vuestra cabeza
voy a principiaros.
Corona de espinas
en oro enredado,
tiene mi Señor;
las sufrió gustoso
por la redención.
Sagrado cabello
en oro enredado,
donde los judíos
tirones han dado.
Tu divina frente
enrosada en sangre,
donde las espinas
al oído salen.
Del cielo dos arcos
tus hermosas cejas,
llévanos al cielo
por vuestra clemencia.
Tus divinos ojos,
dos estrellas claras
que cuando los abres
se alegran las almas.
Me quedo elevado,
Jesús Nazareno;
tus santas pestañas
dibujar no puedo.
Tus pestañas brillan
como el oro fino,
Jesús Nazareno,
lucero divino.
Tu hermosa nariz,
canuto de plata,
que en ella se mira
vuestra Madre santa.
Tus mejillas bellas
acardenaladas,
donde los judíos
dieron bofetadas.
Piadosos oídos,
mis voces atiende
y admite mi amor
tú, si no te ofendes .
Tu boca pequeña,
grande al predicar
el santo evangelio
de la cristiandad.
Tu barba, Señor,
llena de salivas
de aquellos protervos,
por darnos la vida.
Por darnos la vida,
Jesús Nazareno,
sufristeis gustoso
llevarnos al cielo.
Tu hermosa barbilla
tengo en la memoria,
Jesús Nazareno,
danos tú la gloria.
Tu hermosa garganta,
cordeles de esparto
donde los judíos
tirones han dado.
Divino cordero,
que llevas la cruz
en esos tus hombros
para darnos luz.
El costado abierto
con hierros lascivos,
sudando agua y sangre
dio vista a Longinos .
Tus santas rodillas
tienen dos heridas,
que te las hiciste
en las tres caídas.
Tres veces caíste,
Jesús Nazareno,
con la santa cruz,
a besar el suelo.
Tus pies enclavados,
tus manos pasadas,
el costado abierto
con las cinco llagas.
Ya estáis dibujado,
Jesús Nazareno;
recibid por mayo
la Reina del cielo.
La Reina del cielo,
tu bendita Madre,
escogida fue
del eterno Padre.
Ya estáis dibujado,
divino Señor;
echadnos ahora
vuestra bendición.
Quedaos con Dios,
flor de la violeta,
pues, con vuestra Madre;
quedaos contenta.
Ya nos retiramos
a nuestros hogares,
quedaos con Dios,
dulce Padre y Madre.
Quedaos con Dios,
Jesús Nazareno.
Todos nos veamos
con Dios en el cielo.
©Ángel Carrasco Sotos
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