Etiquetas

Adivinanzas (1) Ajos (54) Anécdotas (1) Antropología médica (2) Arqueología (1) Artículos en otros medios (4) Artículos en Pedroñeras 30 Días (71) Aviador Laureado Félix Martínez (7) Basura Espacial (9) Belmonte - por Miguel Ángel Vellisco (120) Bodegas antiguas (1) Calendarios (1) CALLEJERO (14) Cancionero (56) Carlos Martínez Rubio (1) Censo - Población (20) Chozos (3) Creencias pedroñeras (3) Cuentos y chascarrillos (4) Curiosidades (29) El rincón de Teresa (20) Entrevistas (11) Fiestas (17) Folclore (2) Folclore infantil (30) Fósiles en Pedroñeras (1) Foto semanal (11) Fotografías y postales (49) Fotos del Lugar (6) Guerra Civil (10) Habla pedroñera (77) Historia pedroñera (141) Huertas pedroñeras (6) I.E.S. Fray Luis de León (6) Iglesias y ermitas de nuestro pueblo (10) Instituto (1) Inundaciones en Las Pedroñeras (7) Julián Escudero Picazo. (10) La sección de Fabián (180) Libros (1) Libros de las fiestas (6) Libros sobre Pedroñeras (54) Literatura sobre Pedroñeras (36) Lugares emblemáticos (1) Mapas (3) Mata Hermosa (3) Medicina popular (1) Memorias (28) Microrrelatos (9) Miscelánea (8) Mojones (3) Molinos (1) Motes de Pedroñeras (10) Museo del labrador (10) Naturaleza de nuestra Mancha (6) Naturaleza en Pedroñeras (3) Neruda (1) Noticias Pedroñeras (17) Origen del nombre de Pedroñeras (3) Paisajes pedroñeros (1) Palabra de Saturio (5) Patrimonio pedroñero (17) Pedroñeras fuera del pueblo (1) Personajes famosos (33) Platos típicos (2) Pluviometría de Pedroñeras (48) Pregón de las fiestas (2) Pregones (1) Prensa histórica-Noticias históricas (57) Prensa y revistas (3) Promoción (1) Quinta 69 (2) Quintas (2) Recetas pedroñeras (4) Refranes con ajo (1) Relaciones de Felipe II (1575) (8) Relatos (3) Reportajes fotográficos (8) Riada del 2009 (1) Rutas pedroñeras (1) Santiaguillo (4) Tesis Mª Pilar Martín Alonso (11) Toponimia (71) Usos y costumbres pedroñeras (14) Varios (10) Viajecetes (3) Vídeos (5) Virgen de la Cuesta (6)

miércoles, 21 de enero de 2015

Sentimiento de culpa (relato), por Teresa Pacheco Iniesta



Sentimiento de culpa







Clarisa se fue con lo puesto una mañana de domingo. Siempre tenían las mayores trifulcas los fines de semana, cuando pasaban más tiempo juntos. El resto del tiempo, no hablaban apenas y esa situación parecía que solo le doliera a ella. Cogió el coche y apretó el acelerador con toda su rabia. No sabía donde ir, ni pensó siquiera en buscar a alguien para desahogar su pena. Nunca reconocería el fracaso, si es que pudiera llamarse así a más de veinticinco años de matrimonio y no cansancio.

Enfiló la carretera del norte. Levantó algo el pie del acelerador, puso la radio en una emisora preseleccionada de música clásica y procuró dejar de llorar en pro de su seguridad, aunque tampoco es que le importara en esos momentos tanto su vida. La música la fue apaciguando y enseguida, a los pocos kilómetros, como siempre, la asaltaron los sentimientos de culpabilidad. En la breve escapada anterior, que duró apenas media mañana, se prometió, que no dejaría a la culpa entrar más en sus riñas de pareja. Todas terminaban igual: reconociendo que las formas la perdían, pero que en fondo tenía la razón.

Si todo estaba bien, si todo funcionaba normal ¿Porqué sentía este vacío existencial que aparcaba una y otra vez pensando que ella era la mala? Siempre ella era la mala. No necesitaba verdugo que la fustigara. Con ella misma se bastaba y se sobraba. Se repetía que por alguna razón, sería distinto esta vez.

No supo muy bien cómo, pero llevaba pensando, sufriendo y conduciendo tres horas largas. Salió de la carretera en la primera zona de servicio y bajó del coche sin saber siquiera donde se encontraba. Entró al bar impersonal de carretera y pidió un café solo. Los disgustos le robaban el hambre y las ganas de todo. Se llevó la taza y la prensa que por gentileza del establecimiento, se encontraba a disposición de los clientes en la barra. 

Al ojearlo, se dio cuenta por las páginas centrales, que había cambiado de ciudad y de provincia, no una sino dos veces, en la escapada. Se sintió bien y solo por un momento, disfrutó pensando que esta vez sí se preocuparían en casa por la tardanza.

©Teresa Pacheco Iniesta

No hay comentarios:

Publicar un comentario