Chozo de los Sabañones.
Este fue uno de los viajecetes que hicimos este verano pasado el amigo Andrés y uno mismo al volante. Como ha estado pastoreando y trabajando en el campo por todas partes, se conoce bien la contorna, de modo que me indicó dos chozos que yo no tenía anotados en mi libro dedicado a la toponimia pedroñera. Y aunque resultaron ser belmonteños por estar sitos en término de este pueblo vecino, bien valió la pena el viaje. Huelga decir que a mí me encantan estas salidas a lugares cercanos de nuestro término y zonas colindantes para conocer mejor aún aquellos enclaves para uno aún desconocidos aunque ha pateado lo suyo; y más aún si se visitan en buena compañía, con una conversación reconfortante y nutritiva como la que ofrece siempre Andrés García Revenga, del que siempre se aprende, pues no solo sabe (y mucho; por no decir todo) de ganado, sino también del campo y de esa historia no contada del pueblo, que es la del trabajo y del día a día.


