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jueves, 8 de enero de 2015

Cómo se produjo, paso a paso, el suicidio del general Borrero



Os dejábamos en una entrada anterior unos interesantes datos biográficos de este teniente general llamado Francisco Borrero y Limón que se casara con Teresa, la nieta del ministro desamortizador Juan de Dios Álvarez Mendizábal e hija de Rafael, hijo a la vez de este y casado con la pedroñera Salomé Cañavate. En fin, os decíamos por allí que su muerte se produjo en trágicas circunstancias pues tras el intento de suicidio con dos tiros de pistola murió posteriormente tras una lastimosa agonía un 21 de marzo de 1908. El general Borrero sufría de cáncer de estómago.

La prensa de la época se hizo amplio y pormenorizado eco de la noticia sobre este personaje público. Estos que os dejamos por aquí son tales pormenores.


Antecedentes:

Desde hace bastante tiempo, el teniente general D. Francisco Borrero y Limón, que se hallaba en esta corte en situación de cuartel, venía padeciendo una enfermedad terrible: un cáncer en el estómago.

A consecuencia de esto, las fuerzas del general habían decaído; pero el enérgico espíritu del paciente, rebelándose contra los estragos de la dolencia, evitaba la postración, y el señor Borrero hacía su vida habitual.

Era, por lo tanto, cosa corriente verle salir de su domicilio, situado en la calle del Conde de Aranda, núm. 8, y dirigirse al centro de Madrid.


La noche antes:

El viernes llegó el general a su casa a las siete, y después de cenar se puso a jugar al besigue, como otras noches, con su hijo don Francisco.

Perdió el primer cartón, y el hijo le ofreció la revancha, que aceptó. Jugado el segundo, también le fue ganado.
    Entonces le dijo:
    -Mala suerte tienes, papá.
    -Hace tiempo que la tengo mala.
    Se retiró entonces a su habitación. Eran las once y media.
    Pocos minutos después, su hijo D. Francisco le decía desde el pasillo:
    -Buenas noches. Que descanses.
    -Adiós, hijo mío, hasta mañana.
    
Tales fueron las últimas palabras que se sabe haya pronunciado el general Borrero.


El suicidio:

A las siete y media de la mañana de ayer, entró una sirviente a la alcoba del general, ofreciéndose a su vista un terrible espectáculo.

El Sr. Borrero, empuñando en su mano derecha un revólver, yacía en el lecho, en cuyas ropas se veían grandes manchas de sangre.

Tratábase, pues, al parecer, de un suicidio, aunque, según se nos ha dicho, nadie oyó ruido alguno.

A las voces de la doméstica referida, penetraron en la alcoba del general algunas personas de la casa, y, acercándose al Sr. Borrero, pudieron apreciar que este se hallaba sin conocimiento.


Sin esperanza:

Avisado el médico de la Casa de Socorro, se trasladó inmediatamente al domicilio del general Borrero, y después de reconocer a este detenidamente, pudo apreciarle dos gravísimas heridas de bala; una situada en el cuello y otra en la cabeza.

El médico, después de curarle, declaró que, aunque el general vivía aún, no abrigaba esperanza alguna de poderle salvar, tanto por la importancia de las heridas como por la pérdida de sangre que había experimentado.


La justicia militar:

Un hijo del Sr. Borrero dio aviso de lo ocurrido a las autoridades militares de la plaza, y poco tiempo después se presentó en el domicilio del general el juez militar, comandante de Infantería, D. Juan Valderrama, con objeto de tomar las oportunas diligencias.


La causa del suicidio:

La opinión más generalizada, y así lo cree el ayudante del general Borrero, teniente coronel Sr. Pruna, acerca de las causas que impulsaron a aquel a atentar contra su vida, atribuye estas a la terrible dolencia que venía padeciendo, y que, aunque lentamente, iba minando su existencia.


El fallecimiento:

A las dos y media de la tarde, sin haber pronunciado frase alguna durante su larga agonía, falleció el general Borrero, rodeado de su esposa, de sus tres hijos y de los íntimos de la familia.


Detalles del suicidio:

Una criada de la casa ha manifestado que a las tres de la madrugada oyó un ruido sordo que se repitió al poco rato, pero no le dio importancia, por creer que se trataba de una ventana de la cocina que el viento abría y cerraba.

Fueron, sin duda, las detonaciones del arma con que se quitó la vida el general.

El arma con que el Sr. Borrero ha puesto fin a su existencia es un revólver de pequeño calibre.


En la casa del general:

Al tener noticia del triste suceso, el subsecretario del ministerio de la Guerra, general Montes, envió a casa del general Borrero a su ayudante el teniente coronel de Caballería señor Rico.

En nombre del capitán general estuvo el coronel Sr. Rebolledo. Durante la tarde han sido muchos los militares que han dejado tarjeta en el domicilio del finado. El cadáver del general Borrero, vestido con levita de campaña, descansa sobre el lecho en que dejó de existir. Un paño blanco rodea su cabeza, tapando las heridas. El entierro se verificará esta tarde.


[Lo contaremos en una próxima entrada].

Ángel Carrasco Sotos

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