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viernes, 5 de junio de 2015

Mnemotecnia y un ajo morado de por medio: eficaz método memorístico


MNEMOTECNIA, Método práctico, sencillo y científico
para adquirir memoria artificial.

por Fabián Castillo Molina




Dice el autor en el comienzo de su libro:  “Las primeras noticias que se poseen de la existencia de la Mnemotecnia se remontan al siglo V a. de J.C. y se refieren a Simónides de Ceos.”

Desconozco el número de personas que pueden adentrarse en este artículo y que anteriormente hayan leído algún libro que trate de Mnemotecnia o técnicas encaminadas a adquirir memoria artificial, que permitan recordar lo que deseamos que no se olvide, sin tener que recurrir a anotarlo en agenda, en papelillos sueltos  o en  otros medios electrónicos.

Soy consciente de la importancia de la memoria organizada y la cantidad de tiempo perdido y sinsabores que producen los olvidos y la desmemoria. Ahora que desgraciadamente tan bien conocemos casi todos el nombre de Alzheimer que nos lleva de inmediato a las personas  atacadas por esta enfermedad, parece que el temor a la pérdida de memoria en las personas mayores ha aumentado.

La desmemoria, los despistes y olvidos permanentes se achacaban con anterioridad a la aparición de el nombre citado a la “demencia senil”, y esto se relacionaba casi siempre con el envejecimiento prematuro. La pérdida de memoria hasta llegar a no saber ni quién es uno mismo, hasta  ni conocer a sus propios hijos; era considerada ya como el fin de la vida. El hablar tanto de este mal, ha hecho que se aprecie con más fuerza la necesidad de conservar la memoria y ejercitarla de diversas formas, para alejar en lo posible ese peligro.

El propósito de este trabajo no es únicamente dotar a las personas de un método científico para ejercitar la parte del cerebro que se ocupa de la memoria, sino también ayudar a incorporar técnicas que contribuyen sin ninguna duda a  mejorar la vida de quien lo incorpora a su conocimiento  y lo utiliza, sea cual sea su edad e independientemente de su profesión o actividad. Las técnicas científicas para mejorar la memoria sirven tanto o más a los jóvenes estudiantes como a las personas con edad madura.

Partiendo del libro de José María Sierra de Luna, titulado Mnemotecnia, Método práctico, sencillo y científico para adquirir memoria artificial, que era uno de los pocos libros que conservaba mi tío Nicolás Molina Pérez, junto con un ejemplar del Quijote de 1911 y que me legó y he conservado siempre con cariño, he decidido actualizarlo y subir aquí al menos los primeros ejercicios para ver cuántas personas se interesan en seguirlos. Lo hago porque desde los primeros años setenta hice uso de algunas de sus técnicas para memorizar los nombres de las líneas y las estaciones de metro de Madrid entre otras cosas porque lo necesitaba en mi trabajo, y este método me ayudó mucho. Tengo que reconocer que  nunca llegué a completarlo por diversas razones aunque me quedé con las ganas. Quizás ha llegado la hora de ponerlo en práctica en toda su dimensión, o al menos darlo a conocer incorporando posibles mejoras que en otro tiempo no estaban a mi alcance.

Para no desvirtuar la esencia del libro nos atendremos a las recomendaciones de su autor y a las pautas que marcaba insistentemente sobre la importancia vital del ejercicio de la imaginación y las visualizaciones por parejas de las palabras que iremos viendo hasta completar lo que él llamó el Alfabeto Mnemotécnico.

Algo que me ha llamado especialmente la atención y que me ha animado a emprender esta tarea es comprobar que una de las primeras palabras empleadas en este alfabeto para crear lo que él llama “visualizaciones”, ha sido AJO, y a esta visualización que pronto explicaremos, he añadido, como no podía ser de otra forma, una hermosa cabeza de ajos morados de las Pedroñeras consiguiendo con ello afianzar esa frase del producto estrella de nuestro pueblo en la memoria de todos los que sigan el método,  haciendo que al repasar el alfabeto frecuentemente hasta afianzarlo, la utilice y por tanto no olvide jamás nuestros ajos y nuestro  pueblo.

En primer lugar y la primera palabra de este alfabeto es TEA. Con ella encendida como una antorcha la visualizaremos de gran tamaño, ardiendo y en movimiento la veremos acercarse a un gran carro de HENO con el peligro que ello conlleva. Tendremos claro desde el primer momento que las visualizaciones son libres y cada uno puede crear con su imaginación la escena que más le guste a condición de una vez creada mantenerla inalterable. Siempre iremos aprendiendo las visualizaciones por parejas de manera que cuando veamos la TEA encendida estemos viendo el carro de HENO,





                                   

hasta que aparezca una nueva palabra del alfabeto que en este caso será… HUMO.

También como norma inalterable, cuando entre una nueva palabra crearemos al mismo tiempo otra visualización con la anterior y se descolgará o quedará fuera de cuadro la primera; formando así una nueva imagen en movimiento. Por tanto, al entrar ahora en juego el HUMO, este puede deberse con cierta lógica, al incendio producido por la TEA y el HENO. Ahora ya no veremos la tea sino el HENO y el HUMO.

En las siguiente secuencia la imagen que veremos será un enorme ARO, rodeando la columna de humo que sube y sube hasta que va pasando por este, dejando atrás y fuera de la visualización el HENO. Así que ahora tendremos en imagen clara, en movimiento la columna de humo pasando por el aro. Esta será la cuarta palabra del alfabeto mnemotécnico.













A continuación  el ARO y el HUMO darán paso a una nueva imagen, el ARO y la espuma de una enorme OLA que se fundirán con las nubes a través del susodicho aro.




Después la gran ola espumosa  y el aro irán dejando ver cómo esta cae suavemente al mar y se incorpora al oleaje hasta que llega a la playa y arroja en las arenas una grande y hermosa cabeza de AJO morado de Las Pedroñeras.  Así, la cabeza de ajos nos dejará la palabra AJO, que es la que vamos a memorizar junto a la OLA.

          


La gran ola y la cabeza de ajos en movimiento serán la visualización número cinco, sin embargo la palabra AJO ya es la sexta que incorporamos del alfabeto Mnemotécnico. El siguiente paso consiste en dejar atrás la ola y  ver cómo aparece una gran OCA que picotea y desgrana la cabeza de ajos desparramando los dientes entre la espuma y la arena de la playa.

  





Así, la imagen del AJO y la OCA intercambiando acción se nos quedará grabada para permitirnos pasar a la siguiente visualización. En esta, desaparece el ajo cuando la oca se aparta y se coloca en posición de poner un gran HUEVO. Vemos como lo pone y lo deja en la playa destacando sobre la arena.


  


Ahora ya tenemos la sexta visualización viva, OCA y HUEVO y debemos recordar nuevamente, una y otra vez, que la misión  primordial de la visualización es dar movimiento a los cuerpos inertes como puede ser un huevo, pero hacer que se muevan y se enlacen con la imagen anterior y con la siguiente, sin perder de vista que siempre deben formar parejas dejando atrás la imagen precedente.




Así nos encontraremos entrando en escena un gigantesco PIE avanzando hacia el huevo hasta que lo pisa y lo revienta y veremos como la yema reboza de amarillo el blanco pie marmóreo.

Tras lo indicado, ahora tendremos en esta  novena visualización un pie gigante desmesurado y visiblemente manchado con la yema de huevo y clara viscosa. De esta forma tendremos una imagen imborrable. El avance siguiente nos llevará a la décima y última visualización de este primer capítulo.


  


El PIE  izquierdo y su compañero inseparable para toda la vida,  el pie derecho, han avanzado por la arena y se encuentra una enorme taza y debido a la molestia que le ha causado el huevo que ya hemos perdido de vista, pega una patada a la TAZA como si se tratara de un balón y vuela lejos pero no la perdemos de vista. Aquí, con esta acción que no olvidaremos termina la primera lista de diez visualizaciones.

En la siguiente entrega, veremos cómo la taza vuelve a posarse en la arena de la playa y pronto veremos aparecer en su interior una hermosa pieza, inanimada pero que se agitará en su interior y que cuando la hayamos visto la incorporaremos a nuestra memoria para ya no olvidarla. Pero esto será como hemos dicho, en la siguiente entrega la próxima semana.

A modo de resumen:

Ahora se trata de  repasar las diez visualizaciones en sentido de avance y retroceso. Desde el principio hasta el final y desde el final hasta el principio, para ir familiarizándonos con las palabras clave hasta que seamos capaces de repasarlas sin error como quien repasa el abecedario o cuenta sin pensarlo del uno al diez. Por ejemplo pongo aquí una forma de hacerlo para coger soltura y seguridad hasta conseguir ver las palabras de un golpe de vista sin necesidad de la visualización: Una TAZA es lanzada de una patada, por un PIE gigante manchado de HUEVO que puso la OCA, que  había desmenuzado, que había desgranado una cabeza de AJO morado de Las Pedroñeras, que venía envuelto en la espuma blanca de la OLA (recordemos, todo gigantesco),  salida de un ARO como una especie de luna llena, que antes de envolver a la ola, lo que realmente rodeaba  era una enorme columna de HUMO procedente del fuego del gran carro de HENO que había prendido la enorme y llameante TEA, tan grande como cada seguidor de este curso sea capaz o quiera hacerla.

José María Sierra de Luna, no se cansa de insistir en lo que  yo acabo de representar más arriba: La secuencia de imágenes  formadas entrelazándose en ambos sentidos, no harán más que confirmar que esa ligazón no se rompe y dará igual en la manera que las veamos a la hora de recordarlas. Una irá ligada a la siguiente y a la anterior, y cuando nos pregunten por AJO siempre recordaremos la OLA que lo trajo a la playa y la OCA que vino a desgranar o “esgorollar” como decimos  (o decíamos siempre) la cabeza. Esto ocurrirá con todas las secuencias que iremos aprendiendo semana tras semana.

Como ya hemos reiterado, es muy importante recordar que el principio de la exageración y el movimiento ayudarán tanto que deberemos siempre usarlos sin limitaciones. Además, debe quedar claro que las imágenes aportadas aquí y las secuencias sugeridas han sido  incorporadas para este trabajo, pero cada uno es plenamente libre de crear sus propias imágenes y visualizaciones que surjan de su imaginación (recordemos la frase de Buñuel: “Querido amigo, el pensamiento no delinque”), partiendo siempre de respetar las palabras clave que venimos colocando en mayúsculas ya que estas constituyen el Alfabeto Mnemotécnico.

Las diez primeras palabras del alfabeto Mnemotécnico son:
TEA, HENO, HUMO, ARO, OLA, AJO, OCA, HUEVO, PIE, TAZA.


©Fabián Castillo Molina

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