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lunes, 8 de mayo de 2017

Lo que es un ANAPOLAR en pedroñero - Imágenes por el camino viejo Villarrobledo



El último diccionario publicado sobre el habla pedroñera es un estudio de los llamados concienzudos que ya quisieran muchos pueblos de España tener para su regocijo y orgullo comunitario. Algunos (so malos) me lo han comparado al pobrecillo con el libro gordo de Petete (si sabes a lo que me refiero, es que ya vas teniendo una edad, pájaro, que lo sé yo). Como ha ocurrido siempre y seguirá pasando hasta que el mundo sea mundo (apocalípticos que nos hemos levantado hoy) la lenguas se comportan, hermanos, como organismos vivos, cuyo vocabulario (esas palabrejas que la pueblan) van cambiando a lo largo de su existencia. Unos términos desaparecen y otros nuevos nos vienen a visitar para quedarse más o menos tiempo (no son dueños de sí mismos, sino de quienes los usan, y son estos los que les otorgan una larga vida o les dan garrote cuando menos se lo esperan).


¿A que no los dan más ganas que doblar el lomo y empezar a recogelos en un esportillo?




De hierbas del campo, como podréis suponer, está plagado este diccionario del Lugar. Han ingresado en él (y esto ocurre con el resto de las palabras y expresiones) si merecen un comentario lingüístico de algún tipo. La palabra ANAPOLAR, así como ANAPOL y AMAPOLA, se encuentran registradas en este librillo para toda la vida. ¿Usáis todavía estas palabrejas, queridos? ¿Distinguís, hermosos, entre anapol y amapola según se hacía antaño en el Lugar? (ay, que me paece que coroque no).


¡Si paice que ha pasao la segadora y ha echao el rebozo!


¡A los anapoleees!


Una de estas tardes, dimos una vuelta por el campo. Andábamos nosotros llevando nuestros pasos por el llamado camino Viejo de Villarrobledo, es decir, el que sale por la parte atrás (digamos) de la cooperativa del vino. Poco a poco, un anapolar se iba haciendo grande a nuestros ojos a medida que nos acercábamos a él. Y en su magnitud destacaba un solo color: el rojo (como habréis adivinado ya). Entre la cebada sembrada y ya algo crecida (poco este año tacaño en lluvias) de una tierra, se distinguía el colorado intenso de unos anapoles nacidos y crecidos silvestres entre la siembra. Anapoles por millares pintaban de un rojo sanguíneo y bermellón intenso ese pedazo de campo. No supimos distinguir si eran anapoles de vareta o anapoles a secas, pero nos trajimos unas imágenes que fueron tiradas con móvil regulero y con un solaco que no favorecía que saliesen con la calidad deseada (esa que se mostraba a nuestros ojos, que es el mejor objetivo que portamos mientras nos sirven en vida). Solo con que se pudiesen vender a euro el anapol (pensaba uno, tontamente -tontás que piensa uno por hacerse el gracioso consigo mismo y que, como son de balde, las piensa a menudo-), el dueño hubiese tenido una más que inmejorable cosecha este año tan seco, y se imaginaba uno las gavillas que habrían salido y en cómo iba el dueño a la báscula y pesaba el remolque y luego... Bueno, luego dejé de pensar tonterías, saqué el móvil y me puse a disparar a estajo.

Las imágenes son las que os dejo desperdigadas por este artículo. Más abajo, os hablo de estas palabras una miejilla.


Los anapoles... y, al fondo, el silo.


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amapola. (n. f. del mozár. apapaura). Antes, variedad de la amapola de color rosado, mientras que el resto (las rojas, sobre todo) se conocían con el nombre de *anapoles [Papaver rhoeas]. Es distinción hoy prácticamente en desuso.


anapol. (n. m. de amapola, del mozár. apapaura). Amapola de color rojo [Papaver rhoeas]. Es palabra masculina (el anapol; plural anapoles). Véase la entrada *amapola. Es voz que va cayendo en desuso. Cambio fonético ([m] > [n]); apócope de [a]. Corominas sí dice documentarse amapol en el s. XVII. En dicc. reg.: Cócera (ababol); del Real (tb. ababol, bababol, babaol y amapol); Pérez; Tirado (anapoles, como ‘amapoles’). En el ALECMAN en Pedroñeras para referirse a la amapola (igual en Mota; en San Clemente, ababol). En dicc. di.: Alcalá (como ‘hoja de la planta amapola’; tb. amapol, como ‘amapola’ y amapoles, como ‘la planta amapola’); Pastor (amapol, como ‘amapola’).


anapolar. (n. m. de *anapol). Tierra cubierta de *anapoles. En dicc. di.: Alcalá (amapolar).


En esta se aprecia la silueta escueta de nuestra torre.





ÁCS

2 comentarios:

  1. ¡Qué harta anapoles se pegarían los conejos y conectes en el corral, y qué hermosura de campos sin que nadie los haya sembrado. Un artículo muy ilustrado e ilustrativo. Lo que no dices na es de los anapoles blancos, que abundan por aquí por las proximidades de Madrid. Por el lugar parece que escasean.

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  2. Anapoles blancos se ven poquitos por aquí, Fabián, si a acaso las "monjas" (curioso, pues suelen ir de negro) de cuando se jugaba a "monja, fraiyle o chichiribaile". Gracias por el comentario. La verdad es que está precioso el sitio con tanto anapol.

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