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lunes, 30 de noviembre de 2015

La foto semanal (10): Setas


He aquí una imagen de una familia buscando setas por la vereda. Está tomada, como veis, en 2010, en el mismo mes de noviembre que ya se nos va también este año (pero volverá el siguiente, tranquilos), así que nadie se escandalice, que ha llegado a mis oídos que está prohibido hacerlo este año, lo de coger setas, digo (supongo que algo de verdad habrá, porque se habla de multas de 300 euros: aviso a navegantes setófagos).


En la foto, las, desde hace unos años, obligatorias cestas irán, como podréis suponer, algo vacías, pues son contados los botones que uno suele encontrar. Hay días de suerte y uno coge un buen puñado, sin que, en cualquier caso, podamos hablar de una inversión, económicamente hablando, rentable. Pero bueno, los que vivimos de continuo encerrados en la chopera, trabajando en casa, agradecemos que nos dé un poco el airecete aunque venga algo fresquito ya en estas fechas en que la seta de cardo nace. Esa es la provechosa y agradecida renta que sacamos.

No he sido nunca un gran buscador; o mejor, un gran encontrador. Será que me dura poco la concentración en el suelo, que es el horizonte (extraño) que uno se fija cuando andando despacico avanza por los márgenes de la cañada real. A menudo -más aún cuando se ha pasado ya un rato largo sin ver ninguna-, uno desconecta y empieza a pensar en qué habrá hoy para comer en casa, en el trabajo que se ha dejado a medias, en que está perdiendo el tiempo, en que... lo que sea, menos en las setas. El que sí tiene una vista de lince entrenada es mi padre, que es el que muestra la foto con chandal azul, que parece que las engüera. Mis hijos, suelen ir de broza, pero sin perder la esperanza, hasta que revientan de rabia sana cuando comprenden que solo los demás encontrarán alguna y ellos, pues no, así que uno tiene que recurrir a eso de "venid por aquí a ver" (cuando ha visto una, para que sean ellos quienes las "encuentren"). A veces, para pasar el rato largo de esa espera ambulante, recurrimos al humor: "¡aiva, qué setaca!", dice uno; los demás miran con los ojos abiertos para comprobar que es mentira y poder "descansar tranquilos", porque no hay peor situación que encontrarse con la cesta vacía mientras los demás van añadiendo algún hallazgo en el interior de la suya.

La búsqueda de setas en grupo es viva imagen de la vida, del egoísmo que anida en el corazón humano más que nada. Mi vida por una seta; mi vida por que el otro no se encuentre ninguna, o encuentre menos que yo: si esto último pasa le tendré entonces lástima... En fin, un lío.

Me gusta la foto por la disposición de sus elementos, porque está tomada en plena acción de la afanosa tarea del andar hacia el frente sin destino, porque el cielo parece amenazar lluvia para que sigan saliendo esas setas de cardo tan deliciosas y porque al fondo se ve al completo la vieja aldea de la Casa el Cristo. También ese trazado de líneas rectas paralelas que parecen indicar el camino a seguir, tendiendo a infinito o a un punto muy lejano: el caminillo que se observa en primer término, el poco de vereda apuntando al mismo horizonte (allá al fondo), la franja de siembra verdegueando al fondo y contrastando con lo pardo del entorno.

Este año todavía no hemos ido e imagino que ya será tarde para hacerlo. No por lo de la amenaza de multa, de lo que me enteré ayer, sino porque también las buenas costumbres a veces se pierden. Seguro que habrá tiempo para dar una vuelteceja más adelante y recuperarla. Veremos, pero me veo como todos los años con una cesteja vacía y encaminando mis pasos hacia el infinito vereda alante.

ÁCS

1 comentario:

  1. Para quien sepa lo que es ir de setas y le guste recrearse en lo que se siente mientras se buscan, este es un buen texto. A quienes guste ver como se construye un texto a partir de una foto también es un buen ejemplo. Felicidades.

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