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jueves, 5 de mayo de 2016

Último tramo del camino a la Virgen de la Cuesta desde Pedroñeras - Llegamos al Cerro


por Tomás Aguado Millán 



Muchos de los que leen este blog ya tienen preparada la mochila y las botas, o hinchadas las ruedas y engrasadas las cadenas, como es mi caso. Otros tendrán preparados los termos para el café y encargados los dulces para recibir a los “andarines”. Los alconcheleros habrán engalanado el pueblo deseosos de estrenar y compartir con los visitantes su nuevo escenario y bailar al son de las orquestas.
Mientras tanto, vamos a continuar nuestra ruta con el último tramo, el que nos lleva a la ermita de la Virgen de la Cuesta y a Alconchel de la Estrella.

Pincha en las imágenes para verlas ampliadas


Tramo 1 De Las Pedroñeras a La Veguilla
Tramo 2 De La Veguilla a La Encomienda
Tramo 3 De la Encomienda al Castillo de Haro
TRAMO 4. Del Castillo de Haro a la Ermita de la Virgen de la Cuesta.
Los convulsos siglos XI y XII en lo que es hoy la provincia de Cuenca estuvieron marcados por los enfrentamientos entre cristianos y musulmanes por el dominio de la zona. Dentro de este contexto destacó el Alferez Mayor del rey Alfonso VIII y señor de Vizcaya Don Diego Lopez de Haro al que el monarca otorgó estas tierras y el Fuero Fari, siendo avanzadilla de la repoblación y construyendo este castillo teniendo el dominio de estas tierras a través de la población de Haro, al lado del castillo y hoy desaparecido y otras aldeas que hoy son municipios: Villaescusa de Haro, Carrascosa de Haro, Fuentelespino de Haro, Rada de Haro y Villar de la Encina.




El territorio está dividido por el río Záncara y forma un paso natural, por un lado siguiendo el río dirección norte- sur y por otro la Cañada real de los Chorros o Conquense que cruza de este a oeste a través del paso natural llamado estrecho de Haro. El castillo fue edificado en un cerro que domina dicho paso en el siglo  XII. Es de planta cuadrada, con cubos en cada esquina y tiene un patio central. La fábrica es de cal y canto, recubierta de sillarejo, con deterioro en la base de dos de sus lados y con uno de los cubos de mayor altura que el resto. Quedan restos apreciables de un segundo recinto amurallado, igualmente con torres circulares en los ángulos. Al noreste del castillo se pueden ver los cimientos de una torre redonda del mismo tiempo de la barrera.




Tras la muerte de Diego de Haro el territorio pasa a depender de la Orden de Santiago hasta el siglo XIX exceptuando un breve periodo de tiempo que perteneció al infante D. Manuel de Castilla. El castillo tiene varias fases, rehecho por la orden y fue testigo de acontecimientos importantes durante la guerra entre Isabel la Católica, de la cual tomó parte la Orden de Santiago, y su sobrina Juana “La Beltraneja” apoyada por el Marqués de Villena D. Juan Pacheco, cuyos territorios rodeaban a este territorio de Haro, con la plaza más importante de Belmonte. La victoria del bando de Isabel hizo florecer este territorio, pero fue la villa de Villaescusa la que tomó el relevo de Haro en importancia mientras que esta perdió habitantes hasta desaparecer completamente, quedando sólo en pie y no en las mejores condiciones este majestuoso castillo. Alrededor existía, por lo tanto, el poblado de Haro actualmente desaparecido así como la iglesia. El camino cruza entre el castillo y el lugar donde se encontraba la iglesia para seguir hacia el norte esta vez separándose del río Záncara dejándolo al oeste tras la sierra de Haro.



Cruzando el castillo y el lugar donde se levantaba la aldea de Haro nos encontramos con las Casas de Haro, una gran casa de labor posiblemente construida tras la desaparición de la aldea. pertenece a la tipología de casa de labrador en torno a un patio o corral cerrado por un portón, donde se disponen una serie de estancias como habitaciones, vivienda del dueño, horno, porches, bodegas, lagares, palomares, pozos, abrevaderos, etc. En las cercanías de la casa principal se sitúa otra de menores dimensiones pero con la misma tipología.
Sigue el camino en dirección norte dejando al oeste la sierra de Haro en la que se ubican diversos asentamientos de la edad de bronce y al este el lugar o paraje  histórico denominado Alto de la Cañada de la Batalla. Situado entre los términos de Alconchel de la Estrella, Villalgordo del Marquesado y Haro, perteneciente en la actualidad a Villaescusa,  se produjo una escaramuza entre las tropas del castillo de Haro y las de Alconchel de la Estrella. La toponimia habla de este hecho así como la tradición oral nos cuenta la aparición de elementos relacionados con el armamento militar.
El camino se encuentra con el arroyo Cazarejo justo antes que este cruce por el estrecho por el que va la colada dirección a Fuentelespino de Haro, cuya antigüedad está demostrada a través de la aparición de una zona de construcción de vía de origen romano tras una época de intensas lluvias. Hay varias vías romanas y es posible que hubiera un cruce entre la principal que va hacia Segóbriga y una secundaria que es esta actual colada. En la zona antes del cerro hay varios puntos de interés arqueológico y etnográfico como son el molino de Garrido de construcción medieval o moderna pero en cuyas inmediaciones se han hallado restos cerámicos visigodos y, en menor medida, celtíberos o el cerro Miranillo con origen en la edad de Bronce. Dejamos el llamado camino de Belmonte y tomamos unos metros la colada de Fuentelespino de Haro donde ya se contempla el cerro de la Virgen de la Cuesta.




El ascenso a la ermita se hace por una senda que cruza una de las puertas de entrada al oppidum celtíbero. Esta puerta está parcialmente excavada y es una de las dos puertas que tendría la ciudad. Está flanqueada por dos torres cuadradas, de unos cuatro metros de lado. La entrada por este lugar denota la antigüedad del camino, puesto que se sigue utilizando la misma entrada desde hace más de dos mil años. Este próximo domingo 8 a las 16:30 horas en la misma ermita, tendré el placer de relatar en una pequeña charla los orígenes de esta impresionante ciudad.




En cuanto a la ermita, se trata de una construcción organizada a través de un patio central por la que se accede a distintas estancias de hospedería y la capilla o ermita propiamente dicha. La fábrica del complejo es de mampostería con sillería esquinera y techumbre a cuatro aguas rematada con una espadaña de un solo ojo con campana que carece de frontón. Todo el edificio está encalado y dispone de cornisa tallada en gran parte del edificio. La puerta es adintelada y dispone de una moldura de origen barroco tardío. El interior de la ermita es de una sola nave fabricada en mampostería con sillares esquineros y cornisa de piedra. La cabecera es poligonal de tres lados y está cubierta con bóveda de arista con lunetos en el cuerpo que antecede a la cabecera.



En cuanto al municipio de Alconchel hay que destacar las dos construcciones más interesantes que son el castillo y la iglesia parroquial. Desde el cerro de la Virgen se contempla perfectamente la silueta de la fortaleza camuflada con el terreno del cerro donde se asienta y que dan al pueblo una bella silueta al contemplarlo desde la distancia. El origen de la población en el cerro del castillo es de la edad de Bronce. Sin embargo, la construcción que se conserva es medieval. Se trata de un castillo de forma octogonal con torres circulares prácticamente exentas en cada uno de sus vértices de los que se conservan parcialmente cinco de estos cubos. La fábrica es de mampostería trabada con argamasa aunque está muy deteriorada en los alzados aunque se observa la traza de estos. En la parte inferior se aprecia un resalte del terreno que correspondería a la barbacana y un foso en seco que la antecede. También destacan otras estructuras de igual construcción correspondientes a estancias con funciones secundarias. El origen de esta construcción probablemente sea de origen musulmán, que tras ser reconquistada la zona pasó a manos de la Orden de Santiago.

La iglesia parroquial bajo la advocación de Nuestra Señora de la Estrella es una construcción levantada en origen en el siglo XVI. Se trata de un edificio de mampostería con sillares en las esquinas. La torre fue levantada posteriormente así como otras partes de la edificación. Es de una sola nave rectangular decorada con pilastras de basas cruciformes y rematadas por cornisas. Hay un saliente entre la torre y la portada en la que se ha colocado una representación de la imagen de la Virgen de la Cuesta realizada en azulejos. La portada se compone de un arco de medio punto flanqueada por pilastras y rematada por un frontón clásico con tres pináculos y una hornacina en la que hay una pequeña imagen de la Virgen.  Destaca también un reloj de sol en la torre.


Final del camino

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