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sábado, 17 de octubre de 2015

La plaza de Las Pedroñeras - Historia de una foto



por Fabián Castillo Molina




Los aficionados a la fotografía, cuando decidimos apuntar y disparar para fijar la imagen que tenemos delante, normalmente lo hacemos porque nos gustaría atrapar el momento y compartirlo después con más gente. Lo que no pensamos casi nunca es que eso que estamos fotografiando puede llegar a convertirse en una imagen que comparta espacio en lugares públicos con otras fotos, pinturas o detalles decorativos de esos bares, cafeterías, o incluso casas particulares porque a la gente les gusta recordarlos como eran cuando se retrataron.

Todas las fotos tienen su historia si quisiera contarla quien la hizo. Aquí contaré cómo fue aquello de tomar una panorámica del pueblo que nunca había visto hasta entonces y que al verla comprendí que yo no tenía medios para hacerla como me hubiera gustado. 

Era el 6 de enero de 2001, no puedo precisar la hora del día aunque creo que fue por la mañana. Hacía frío y el sol no había dado la cara, por tanto la sombra no puede orientarnos. No había sombras de sol aquel día, aunque aparezcan en la foto unas zonas más iluminadas y nítidas que otras, entre otras cosas, porque la luz natural y el color de los materiales hacen que así sea.

Mª Rosa y yo respondimos a una invitación de Julián Calvo Chicano y Mª Luisa para ver su casa casi recién inaugurada después de una importante obra. Subimos a la buhardilla donde Julián tenía su estudio y me sorprendió el panorama que se divisaba desde allí. Consideré un privilegio y una suerte disponer de esa oportunidad para contemplar la vida de un pueblo como Las Pedroñeras. Todo el movimiento mayor del pueblo discurre por la plaza y la iglesia: Misas de domingo, procesiones, bodas, comuniones, bautizos, entierros…concentraciones de todo tipo. Y permanentemente viendo el cielo cambiante, la torre y la iglesia completa, la calle Fray Luis de León y lo que conocemos como Entrecapilllas, el antiguo palacio convento de los jesuitas, después juzgado, sede de Falange, escuela de párvulos conocida por los años 50 y 60 como “la escuela de los culones”, más tarde ambulatorio médico…; también cogía la foto las escaleras de acceso a la calle del Santo Sepulcro y las fachadas de la casa que fue del hermano Aurelio Martínez Ramírez (hermano del aviador laureado), donde ahora hay bar. En fin, era como una gran pantalla de cinemascope permanentemente viva, aunque durante algunos ratos nadie pasara por allí. 

Bueno, todo aquello me llamó tanto la atención que le dije a Julián si podía hacer una foto. Él me dijo que sí, naturalmente, las que quisiera. Fui al coche y me traje la cámara. Al enfocar la torre y la iglesia comprobé por su envergadura que la torre requería hacer una foto vertical, por tanto no cogía la iglesia completa. Como la cámara no disponía de un objetivo con gran angular no había forma de coger más panorámica que haciendo otra foto, esta ya la hice en horizontal pero solo podía coger la iglesia, Entrecapillas y un trozo del edificio de las antiguas escuelas; así que decidí hacer una tercera cogiendo el resto del panorama que se veía desde aquella ventana. Cuando hacía las fotos pensaba hacer como ya había hecho en otras ocasiones, empalmarlas haciendo coincidir lo mejor posible las partes, como hacíamos con los cromos aquellos de las colecciones de las películas como Ben Hur, El Cid o Los diez mandamientos que venían en las tabletas de Chocolate Nieto, parecido a lo que ocurre ahora con los puzzles.


Dorso de las tres fotos que dieron lugar a la foto final.


Por aquellas fechas tenía ya muy adelantado el libro en el que tanto empeño y dedicación había puesto, y tanto cariño. Era como intentar cumplir un sueño. Entrarían en sus páginas historias de los campos y paisajes de Pedroñeras, de sus calles y plazas, de sus gentes. Fotografías, dibujos, pinturas, poesía, narrativa… un puro sueño. Cuando vi las fotos reveladas (porque entonces todavía no había cámaras digitales al alcance de todos o cámaras incorporadas a móviles como ahora), y las uní, me gustó el resultado, aunque comprendía que era una fotografía un poco rara, no sé si un tanto forzada, pero me gustaba tener delante tantas cosas importantes para el recuerdo con un solo golpe de vista. Así fue como pensé incluirla en el libro y vino a quedar fijada en la página 83.


Las tres fotos que dieron lugar al montaje final.


Pensé que esta foto por su formato podría quedar bien como marca páginas y decidí llevarlo adelante. Fue necesario retocarla con photoshop para borrar las uniones, dar verticalidad a la torre que no tenía e incluso recomponer el pequeño trozo de suelo de la plaza que faltaba. Quedaba así presentable. Haría tantos marca páginas como ejemplares del libro y también una postal conteniendo la portada de al pueblo, y las regalaría junto con los tres planos que como encarte se incluirían también.


Imágenes del marcapágias en el libro Al pueblo.



No quiero dejar pasar la ocasión de advertir que por la parte posterior del marca páginas figura una fecha errónea, un error de imprenta que una vez hecho no tenía remedio y así quedó. 

Los libros salieron en abril, por semana santa, y se vendieron en los estancos de Saúl y las Montoyas, en las librerías de Javier y José Luis Pérez (todavía no había abierto la Pepi su tienda librería Apache). Tuvo buena acogida aquel librejo y se reforzó más adelante con la presentación que hizo Belén Gopegui en el auditorio, el día 4 de septiembre del mismo año. 

Aquella foto y otras variantes tomadas más o menos desde la misma posición más adelante, en épocas del año con los árboles vestidos de hojas, por otros u otras fotógrafas empezaron a aparecer colgadas y enmarcadas en los bares unos años después, quizás allá por 2005 o 2006, al menos es cuando yo vi la primera, se fueron extendiendo y hoy pueden verse unas cuantas en distintos locales públicos. Luego, en el periódico local, una navidad vi la felicitación que puso la Asociación de la mujer con la foto que venimos comentando. Y finalmente, ahora, la semana pasada, me encuentro con la foto en el Facebook de Eva del Lugar y con la duda de ponerla ahí como portada. Surge mi compromiso de contar la historia de una foto, y aquí está. La acabáis de leer. 


Libros de Fabián Castillo Molina:


 ¡HAZTE CON ELLOS!


Al pueblo (poesía) y La Culpa (novela)



 

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