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domingo, 26 de mayo de 2013

El romance de la loba parda en Las Pedroñeras (Cuenca) - I


Algunos piensan en un origen extremeño para este romance conocido popularmente como "Romance de la loba parda". Averiguar esto es harto complicado, pues versiones del mismo se han registrado a lo largo y ancho de toda la geografía hispana (en el espacio y en el tiempo). Lo que sí parece claro es que pudo nacer unido a las trashumancia y no sé si por esta vía llegó a nuestra tierra. El tema es rústico y pastoril, y ha sido cantado por Joaquín Díaz, Nuevo mester de juglaría y los más diversos cantautores de lo folclórico. En nuestro entorno lo recogen, por ejemplo, José Torralba en su Cancionero popular de la provincia de Cuenca (1982) o Francisco Mendoza Díaz-Maroto, en su meritoria Antología de romances orales recogidos en la provincia de Albacete (1990). Yo hice lo propio en mi Cancionero popular de la Mancha conquense, aportando cinco nuevas versiones de la esta zona.


Es sumamente curioso que en una misma población, Las Pedroñeras, pueda haber versiones distintas de un mismo romance tradicional, como este de La Loba Parda. Los romances iban pasando de boca en boca, de unos a otros, de generación en generación, y muchas veces uno los aprendía llegados de fuentes diversas; sí, dentro de un mismo pueblo. Se aprendían de memoria, y esa (flaca) memoria permitía (como en toda la literatura oral) añadir variantes personales, así como la amputación o el cruce con otros romances paralelos. Fijaos en las diferencias entre estas tres versiones de fuentes distintas que os copio abajo: cambia puntualmente el argumento, la longitud del poema y las variantes léxicas son numerosas.

El argumento general solía sufrir pocos cambios, y este de La Loba Parda es muy semejante en estas versiones que en su día recogí en Pedroñeras. Unos lobos se preparan para capturar a una oveja del redil, en el campo, aledaño a una choza donde el pastor se entretiene con cualquier tarea. Sortean para ver cuál de ellos ha de llevar a cabo la treta y aventuarse en el robo, y es una loba (vieja, lisiada) la elegida. El pastor observa la llegada de la jauría desde su choza. La loba da unas vueltas al aprisco y al final toma una borrega blanca, justo la preferida del pastor, la que tenía seleccionada para el domingo de Pascua. Entonces anima a su perro a que corra tras la pieza usurpada y la recupere. Tras una larga persecución, la loba queda rendida y devuelve la oveja al perro, pero este no se conforma solo con eso. Leed. En una próxima entrega os dejaré otras versiones de Las Mesas y Casas de Roldán.


I

[Fuente: Antonia y Domi Carrasco Pérez, Las Pedroñeras]

Estando yo en mi redil
cosiéndome mi zamarra
vide venir cuatro lobas 
por una larga cañada.
Venían echando suertes
a ver a quién le tocaba,
y le ha venido a tocar
a la loba pelicana.
Dio tres vueltas al corral
y otras tres le dio a la casa,
y a las tres vueltas sacó
una borreguilla blanca,
hija de un cordero pío
 y una oveja patiblanca,
que la tenían sus amos
para el Domingo de Pascua.
-¡Arriba, perro cachorro! 
¡Arriba................
Si me trais la borrega
la cena tienes ganada.
......................
Al cabo de cinco leguas
la loba ya iba cansada.
-Toma, perro, tu borrega,
que a mí no me debe nada.
-Yo no quiero la borrega
de tu boca baboseada;
lo que quiero es tu pellejo
para hacerme una zamarra.
......................

II

[Fuente: Rafaela Chacón Parra, Las Pedroñeras].

Estando yo en la mía choza
calzándome las abarcas,
vide bajar cuatro lobas
por el hondo una cañada.
Venían echando suertes
a ver a cuál le tocaba;
le tocó a una pobre loba
tuerta, manca y jorobada.
Tres vueltas le dio al corral,
y a las tres vueltas y media
salió la cordera blanca,
hija de la oveja negra,
nieta de la oveja parda.
El pastor que le ha echao menos
a los perros zuceaba .
-Si me traís la cordera
os daré cena doblada,
cuatro calderas de leche
y otras cuatro de cuajada.
Los perros, que oyeron eso,
no corrían, que volaban.
-Aquí tienes la cordera,
blanca, gorda y como estaba. 



[Fuente: Juan José Pacheco Gabaldón, Las Pedroñeras]. 

Estando en la mía choza 
calzándome las abarcas, 
vide venir siete lobos 
por unas altas montañas. 
Venían echando suertes 
a ver a cuál le tocaba. 
Le tocó a una loba vieja, 
patituerta, coja y cana, 
que tenía los colmillos 
como puntas de navaja. 
Tres vueltas le dio al corral 
y otras tres le dio a la valla, 
y a las tres vueltas y media 
sacó la cordera blanca, 
hija de la oveja churra, 
nieta de la cubisana, 
que la quería el pastor 
para el Domingo de Pascua. 
El pastor que ha visto eso 
a los perros jujeaba: 
-Anda, perrito rabote; 
anda, perra Guadiana. 
Al llegar al arrabal 
Cacizuelo se le agarra. 
-Toma, perrito rabote, 
toma tu cordera blanca. 
-Yo no quiero la cordera 
de tu boca babeada, 
que sólo quiero tu piel 
para un chaquetón pa el ama, 
las orejas pa bolsillos 
para el chaquetón del ama, 
la cabeza pa un zurrón 
para meter las cucharas, 
los dientes para botones 
para el chaquetón del ama, 
los ojos para linterna 
para alumbrar la majada 
y las uñas pa tornajos 
pa que beban agua las vacas.

©Ángel Carrasco Sotos

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