Son ya pedroñeras, pues a Pedroñeras vuelven año tras año a hospedarse en un nido propio, casa que dejaron abandonada cuando huyeron con mal tiempo para regresar ahora a ella. Hay veces en que le dan un pasavolante y retocan las goteras; otras, se encuentran la morada destruida, desmoronada, con apenas unos cimientos en los que volver a levantar el nuevo nido, despacico, pero sin pausa. Todas colaboran en esa reconstrucción, pero observo que es una la que hace de albañil y las demás de peones, trayendo el material que la albañil -por mejor decir- utiliza para trabajar con el barrillo que sirve de sustento a la fábrica de esta humilde vivienda. Las vimos desde una ventana del instituto de nuestra localidad y no nos resistimos en grabarlas, tan laboriosas, tan pertinaces, con esa maña que les sale de las entrañas. Mañana nos asomaremos de nuevo a ver por dónde llevan el tajo. El vídeo, como veis, no es de una calidad excepcional, sino de aficionado, pero nos entretuvo y hemos querido traerlo por aquí para compartirlo. Si os aburrís, y queréis ver obras, pues aquí va esta en dos partes.
Primera parte
Segunda parte

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