Por determinados problemillas de salud que no vienen al caso, este año vimos la pólvora desde el balcón de casa. No es lo mismo, claro, pues a pie de obra todo es más cercano, entrañable si queréis, colectivo, y los fuegos que se realizan algo más abajo de las alturas se ven en su totalidad. De todas formas, tiramos unas fotos y de ellas hemos seleccionado las que no salieron borrosas que eran -al menos al principio- la mayor parte. Las dejamos por aquí archivadas. Las ventanas iluminadas del fondo son las de la torre de nuestra iglesia.
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